La química que liberan nuestros cuerpos en los ratos de diversión les hace ser muy beneficiosos para todos, pero especialmente en los más pequeños, que minuto a minuto y segundo a segundo, se dejan llevar por el puro disfrute y la diversión. Con buena mano y sentido común, es decir sin perder de vista la disciplina necesaria, nos podemos ‘aprovechar’ de esta diversión para la educación de nuestros hijos.

Cualquier cosa presentada de forma divertida a los niños centrará su atención, y esto es lo más difícil de conseguir. La diversión puede servir a los padres para ingresar en el mundo interior de su hijo y a partir de ahí, una vez que mantienes el nivel de atención con la faceta lúdica, centrarte en mejorar conductas o comportamientos que los niños estén mostrando o en transmitir unas nuevas que aún no poseen.

A REÍRSE. En sus primeras etapas, los niños se guían por la diversión y el disfrute.

A REÍRSE. En sus primeras etapas, los niños se guían por la diversión y el disfrute.

A través del disfrute, los padres conseguirán que sus hijos modifiquen esos detalles por sí mismos y sin tomar conciencia del aprendizaje, sino como algo natural, una valiosa ayuda que nos da la diversión y que puede ser la solución a muchos pequeños problemas. Para que nos entendamos: un niño pequeño aprende los colores, los números, las letras… a través de los cuentos, porque éstos les resultan divertidos. Años después es difícil ver a un niño con un libro en la mano.

A partir de aquí, la pedagoga Silvia Rodríguez, nos da unos consejos para llevar a cabo la mejora de los comportamientos de los niños a través de la diversión:

1. Emplea la risa y el sentido del humor a la hora de proponer planes a tus hijos, de programar alguna actividad, e incluso cuando das alguna orden…

2. Crea ambientes y espacios lúdicos. Los espacios destinados al juego y al movimiento facilitan su disfrute, y mejoran su comportamiento. Para ellos es como un espacio mágico dentro de casa y estarán mucho más receptivos en ese ambiente lúdico y de ‘solo diversión’.

3. Trata de hacer las actividades divertidas, para ello usa tu imaginación y emplea cualquier recurso que te ayude. Por ejemplo: con niños y niña pequeños si quieres que pongan la mesa, puedes idear una canción o algún tipo de juego (cómo completamos lo que falta en la mesa), con niños y niñas más mayores prueba a bromear con ellos en ese momento, deja que lo hagan escuchando música, etc. Si quieres que te ayuden a hacer la compra, por ejemplo puedes proponerles dar un paseo en bici hasta la tienda, etc…

4. Busca actividades que sean de su interés y que les diviertan. Por ejemplo si quieres que lean, busca lecturas que les gusten. Recuerde que muchas veces las actividades que propone con su hijo no funcionan porque son inadecuadas a su edad, demasiado complejas, alejadas de los intereses de un niño… Hay que asegurarse que proponemos actividades adecuadas.

5. Aprovecha las actividades en grupo y deja que se diviertan mientras lo hacen. Organice pero trate de intervenir lo menos posible… o nada, si es usted capaz!

6. Olvida los gritos y la tensión. En lugar de eso, aprovecha la risa.

EFICIENTE. A través de la risa se puede conseguir mucho más de lo que los padres piensan.

EFICIENTE. A través de la risa se puede conseguir mucho más de lo que los padres piensan.

7. Busca recursos lúdicos para sus aprendizajes. Te sorprenderá la cantidad de recursos divertidos destinados a la enseñanza y aprendizaje. Y también puedes emplear recursos ajenos al ámbito académico e introducirlos (una película en inglés para aprender idiomas, una escenificación de una época histórica para aprender historia, juegos de lógica para aprender matemáticas, competiciones matemáticas, resolver problemas de mates para pasar de casillas y completar un juego, análisis sintáctico con frases graciosas en la pizarra que pueden hasta inventar ellos mismos, etc…)

8. Hazles ver el punto de vista positivo de las diferentes tareas, actividades u obligaciones, de este modo se lo transmitirás a ellos también.

9. Enséñales también a separar momentos de diversión y momentos de esfuerzo. Deja que después de su esfuerzo o tareas más tediosas tengan sus momentos de distensión.

10. Ríete con ellos, practica la risoterapia. Puedes emplear los chistes, las cosquillas, las bromas, etc. Ensaya una risa pegadiza y úsala cuando tus hijos estén enfadados.

 

FUENTE educayaprende.com IMAGEN educayaprende.com