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Neuroeducación. La idea de que el cerebro necesita emocionarse para aprender es una constante desde años en cualquier idea que haya sido catalogada como innovación educativa, y esta es una de las máximas de la Neuroeducación, que es la disciplina que estudia cómo aprende nuestro cerebro. El máximo referente de esta disciplina en España, Francisco Mora, defiende la cautela a la hora de poner en práctica esta idea, que sugiere muchos cambios en las metodologías tradicionales, como la reducciones de los tiempos de clase, que asegura, deben ser de menos de 50 minutos.

Neuroeducación. La idea de que el cerebro necesita emocionarse para aprender es una constante desde años en cualquier idea que haya sido catalogada como innovación educativa, y esta es una de las máximas de la Neuroeducación, que es la disciplina que estudia cómo aprende nuestro cerebro. El máximo referente de esta disciplina en España, Francisco Mora, defiende la cautela a la hora de poner en práctica esta idea, que sugiere muchos cambios en las metodologías tradicionales, como la reducciones de los tiempos de clase, que asegura, deben ser de menos de 50 minutos.

Como contextualización del asunto de la Innovación Educativa, no pasen por alto este magnífico vídeo, un repaso sucinto a la historia de la educación y a las nuevas necesidades educativas surgidas al calor de la evolución de nuestra sociedad:


Entiende la Neuroeducación, que con tiempos más prolongados en las sesiones educativas, el cerebro no mantiene la misma capacidad de concentración y que por lo tanto su actividad baja considerablemente a partir de esa cifra. Y se basan en un estudio en concreto, en 2010 en el Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT). Le pusieron durante una semana a un joven un sensor electrodérmico en la muñeca que servía para medir la actividad eléctrica del cerebro. Se descubrió que la atención del estudiante en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión, prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.

Francisco Mora con su libro ‘Neuroeducación’ se afianzó como una de las voces autorizadas de este asunto, y desde aquí reproducimos una entrevista publicada en El País por su gran interés científico y divulgativo.

Pregunta: ¿Por qué es importante tener en cuenta los hallazgos de la neuroeducación para transformar la forma de aprender?

Respuesta: A nivel internacional hay mucho hambre por anclar en sólido lo que hasta ahora solo han sido opiniones, y ese interés se da especialmente en los profesores. Lo que hace la neuroeducación es trasladar la información de cómo funciona el cerebro a la mejora de los procesos de aprendizaje. Por ejemplo, conocer qué estimulos despiertan la atención, que después da paso a la emoción, ya que sin estos dos factores no se produce el aprendizaje. El cerebro humano no ha cambiado en los últimos 15.000 años; podríamos tener a un niño del paleolítico inferior en un colegio y el maestro no darse cuenta. La educación tampoco ha cambiado en los últimos 200 años y ya disponemos de algunas evidencias que hacen urgente esa transformación. Hay que rediseñar la forma de enseñar.

P: ¿Cuáles son las certezas que ya se pueden aplicar?

R: Una de ellas es la edad a la que se debe aprender a leer. Hoy sabemos que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, lo que lees a lo que dices, no terminan de conformar las conexiones sinápticas hasta los seis años. Si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están conformados, se podrá enseñar con látigo, con sacrificio, con sufrimiento, pero no de forma natural. Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que si se hace a los cuatro, igual se consigue pero con un enorme sufrimiento. Todo lo que es doloroso tiendes a escupirlo, no lo quieres, mientras que lo que es placentero tratas de repetirlo.

P: ¿Cuál es el principal cambio que debe afrontar el sistema educativo actual?

R: Hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Es necesario despertar la curiosidad, que es el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria. Se presta atención a aquello que sobresale. Estudios recientes muestran que la adquisición de conocimientos comparte sustratos neuronales con la búsqueda de agua, alimentos o sexo. Lo placentero. Por eso hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva.

P: ¿Qué estrategias puede utilizar el docente para despertar esa curiosidad?

R: Tiene que comenzar la clase con algún elemento provocador, una frase o una imagen que resulten chocantes. Romper el esquema y salir de la monotonía. Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga. La atención hay que evocarla con mecanismos que la psicología y la neurociencia empiezan a desentrañar. Métodos asociados a la recompensa, y no al castigo. Desde que somos mamíferos, hace más de 200 millones de años, la emoción es lo que nos mueve. Los elementos desconocidos, que nos extrañan, son los que abren la ventana de la atención, imprescindible para aprender.

P: Usted ha advertido en varias ocasiones de la necesidad de ser cautos ante las evidencias de la neuroeducación. ¿En qué punto se encuentra?

R: La neuroeducación no es como el método Montessori, no existe un decálogo que se pueda aplicar. No es todavía una disciplina académica con un cuerpo reglado de conocimientos. Necesitamos tiempo para seguir investigando porque lo que conocemos hoy en profundidad sobre el cerebro no es aplicable enteramente al día a día en el aula. Muchos científicos dicen que es muy pronto para llevar la neurociencia a las escuelas, primero porque los profesores no entienden de lo que les estás hablando y segundo porque no existe la suficiente literatura científica como para afirmar a qué edades es mejor aprender qué contenidos y cómo. Hay flashes de luz.

Neuroeducación. La idea de que el cerebro necesita emocionarse para aprender es una constante desde años en cualquier idea que haya sido catalogada como innovación educativa, y esta es una de las máximas de la Neuroeducación, que es la disciplina que estudia cómo aprende nuestro cerebro. El máximo referente de esta disciplina en España, Francisco Mora, defiende la cautela a la hora de poner en práctica esta idea, que sugiere muchos cambios en las metodologías tradicionales, como la reducciones de los tiempos de clase, que asegura, deben ser de menos de 50 minutos.

Neuroeducación. VOZ AUTORIZADA. Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia, en su despacho de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

P: ¿Podría contar alguno de los más recientes?

R: Nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un vídeo que plantee un tema distinto… Hace unas semanas la Universidad de Harvard me encargó diseñar un MOOC (curso online masivo y abierto) sobre Neurociencia. Tengo que concentrarlo todo en 10 minutos para que los alumnos absorban el 100% del contenido. Por ahí van a ir los tiros en el futuro.

P: En su libro Neuroeducación alerta sobre el peligro de los llamados neuromitos. ¿Cuáles son los más extendidos?

R: Existe mucha confusión y errores de interpretación de los hechos científicos, lo que llamamos neuromitos. Uno de los más extendidos es el de que solo se utiliza el 10% de las capacidades del cerebro. Todavía se venden programas informáticos basados en él y la gente confía en poder aumentar sus capacidades y su inteligencia por encima de sus propias limitaciones. Nada puede sustituir al lento y duro proceso del trabajo y la disciplina cuando se trata de aumentar las capacidades intelectuales. Además, el cerebro utiliza todos sus recursos cada vez que se enfrenta a la resolución de problemas, a procesos de aprendizaje o de memoria. Otro de los neuromitos es el que habla del cerebro derecho e izquierdo y de que habría que clasificar a los niños en función de cuál tienen más desarrollado. Al analizar las funciones de ambos hemisferios en el laboratorio, se ha visto que el hemisferio derecho es el creador y el izquierdo el analítico -el del lenguaje o las matemáticas-. Se ha extrapolado la idea de que hay niños con predominancia de cerebros derechos o izquierdos y se ha creado la idea equivocada, el mito, de que hay dos cerebros que trabajan de forma independiente, y que si no se hace esa separación a la hora de enseñar a los niños, se les perjudica. No existe dicha dicotomía, la transferencia de información entre ambos hemisferios es constante. Si se presentan talentos más cercanos a las matemáticas o al dibujo, no se refiere a los hemisferios, sino a la producción conjunta de ambos.

P: ¿Está influyendo la neuroeducación en otros aspectos de la enseñanza?

R: Hay un movimiento muy interesante que es el de la neuroarquitectura, que pretende crear colegios con formas innovadoras que generen bienestar mientras se aprende. La Academia de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura en Estados Unidos, ha reunido a arquitectos y neurocientíficos para concebir nuevos modos de construir. Nuevos edificios en los que, aún siendo importante su diseño arquitectónico, se contemple la luz, la temperatura o el ruido, que tanto influyen en el rendimiento mental.

Neuroeducación. F: ElPaís, ElPaís, EscuelaConCerebro, Wikipedia, PsicologíayMente V: Youtube I: ElPaís, PsicologíayMente

 

Calendario Escolar 16-17. Ya se ha publicado el calendario escolar 16-17 y la 'sorpresa' saltaba en Asturias, donde los rectores de esta comunidad han decidido establecer un calendario con más estilo europeo, o lo que es lo mismo con las vacaciones más repartidas. El resto de comunidades autónomas han seguido en la misma línea de este curso. El hecho ha abierto el debate, que bandea desde los que piensan que es una ocurrencia a los que ven un salto de calidad en el planteamiento educativo con los países nórdicos como referencia.

Calendario Escolar 16-17. Ya se ha publicado el calendario escolar 16-17 y la ‘sorpresa’ saltaba en Cantabria, donde los rectores de esta comunidad han decidido establecer un calendario con más estilo europeo, o lo que es lo mismo con las vacaciones más repartidas. El resto de comunidades autónomas han seguido en la misma línea de este curso. El hecho ha abierto el debate, que bandea desde los que piensan que es una ocurrencia a los que ven un salto de calidad en el planteamiento educativo con los países nórdicos como referencia.

A FAVOR

La primera lanza que habría que partir en favor de Cantabria es la búsqueda de nuevos modelos, que es el paso previo a la evolución. Podrá salir bien o mal, pero parece claro que no se está muy de acuerdo con la situación actual y que esta comunidad autónoma busca un progreso, una evolución en el aprendizaje de sus escolares.

La segunda es que este calendario se equipara mucho más a la realidad en la que está inmersa el país, es decir, en la Unión Europea. Esta división de los periodos vacacionales de los alumnos nos equipararía mucho más a la norma establecida en los países europeos, especialmente en los nórdicos más Gran Bretaña y en cierto modo, a algunas zonas de la antigua Alemania Federal. Los éxitos calificables y cuantificables de estos sistemas educativos respaldan en gran manera la decisión de asemejarnos más a los países referencia en Europa en tema de educación.

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EN CONTRA

Lo primero que hay que apuntar es que si este sistema de calendario escolar se implantase tendría que ir obligatoriamente acompañado de una serie de medidas que puedan paliar el tremendo desajuste que estos periodos vacacionales más cortos pero más constantes, causan en las familias respecto a la conciliación laboral-familiar, especialmente en las que los dos miembros adultos trabajan.

No todas las familias pueden afrontar estas vacaciones extra de sus niños y su implantación debe venir acompañada de otras acciones como preparar actividades alternativas en los mismos centros educativos en el mismo horario que las jornadas escolares.

Y lo segundo es una cuestión cultural. Que un sistema educativo triunfe en un país, incluso en toda una región, no garantiza que sea igual de efectivo en otro país o región donde las costumbres, la cultura, el clima, la historia… son tan diferentes.

El debate está servido y como consulta le reproducimos un artículo de El País que también ahonda en esta circunstancia.

Francia pasa por ser uno de los países con más vacaciones del mundo. De eso se quejan muchos padres. A las 11 fiestas del calendario laboral, los escolares añaden 120 jornadas propias. Aparte de los 50 días de verano, existen cuatro espacios vacacionales de dos semanas cada uno: en octubre, Navidades, febrero y abril, algo parecido a lo que plantea el Gobierno de Cantabria.

En un país tan descentralizado como Alemania, son los Estados federados los que organizan las vacaciones escolares, informa Luis Doncel. Pese a que algunos solo tienen cuatro o cinco tandas de descanso, la mayoría distribuyen los días festivos en seis periodos a lo largo de todo el año: vacaciones de otoño, de Navidad, de invierno, de Pascua, de Pentecostés y de verano.

Su duración también varía de un land a otro. Según el calendario de este año, las primeras vacaciones, de unas dos semanas, llegaron a mediados o finales de octubre. Las de Navidad se prolongan del 1 al 9 de enero en función del Estado. Incluso las de verano se escalonan a lo largo de todo el país.

En Reino Unido, las clases comienzan a principios de septiembre y suelen tener una semana de vacaciones cada seis semanas lectivas. El descanso estival está establecido de seis semanas, según la red europea de información sobre educación, Eurydice.

España y Grecia

En España, los escolares disfrutan de entre 10 y 11 semanas de vacaciones en verano, además de los conocidos paréntesis lectivos en Navidad y Semana Santa. El resto de vacaciones dependen de cada comunidad autónoma. Grecia reparte sus descansos escolares de forma parecida a España. Incluso el inicio y final del periodo lectivo son prácticamente coincidentes: se empieza la segunda semana de septiembre y se acaba mediado junio. Luego hay 15 días de descanso por Navidad, otras dos semanas entre finales de abril y principios de mayo y 12 más de paréntesis estival.

En Suiza, los escolares disponen de una semana de vacaciones cada dos meses y el inicio de las clases coincide con la primera semana de agosto.

Segun Eurydice, la duración de las vacaciones de verano varía significativamente de un Estado a otro: A partir de las seis semanas de algunos Estados federados de Alemania, los Países Bajos, el Reino Unido (Inglaterra y Gales), Suiza y Liechtenstein hasta 13 semanas en Lituania, Letonia, Italia, Portugal y Turquía. Las vacaciones de verano son generalmente más cortas en los países donde los estudiantes tienen vacaciones más frecuentes y más largos durante el año escolar.

Calendario Escolar 16-17. F: ElPais, Anpe I:Auladeocio

Marina Educación Profesores. José Antonio Marina, considerado como un referente nacional en lo concerniente a la educación y al cual le han encargado la confección del Libro Blanco del Docente, quiere poner en marcha algunas renovaciones en el cuerpo de docentes para mejorar sus prestaciones y sobre todo, su compromiso. El filósofo y pedagogo aboga por excluir de la función docente a aquellos que no rindan y que no se muestren comprometidos.

Marina Educación Profesores. José Antonio Marina, considerado como un referente nacional en lo concerniente a la educación y al cual le han encargado la confección del Libro Blanco del Docente, quiere poner en marcha algunas renovaciones en el cuerpo de docentes para mejorar sus prestaciones y sobre todo, su compromiso. El filósofo y pedagogo aboga por excluir de la función docente a aquellos que no rindan y que no se muestren comprometidos.

Marina, un autor al que desde esta plataforma seguimos con interés, propone equiparar el sueldo de los docentes a los resultados obtenidos en cada centro. Una idea que roza la revolución, pero que de ser llevada a cabo con eficacia, acabaría con una situación que se repite en las aulas de nuestros colegios más a menudo de lo que todos desearían. Sin embargo, una medida como esta debe estar muy bien pensada y sopesada, porque puede crear un cisma entre los propios docentes.

La situación para el filósofo es inaguantable y pone un ejemplo bastante clarificador. “Para nosotros sería impensable que un médico no estuviera actualizado, no estuviera al día de todas las técnicas posibles para desarrollar su profesión, sin embargo, cuando tratamos asuntos de docentes, no parece que la exigencia sea la misma, cuando la importancia que tienen ambos sí lo es. Sin duda, marina ha abierto una interesante vía de discusión que debe ser tomada por todos los sectores con calma, pero entendiendo que una medida de ese tipo puede empezar a ser necesaria.

Marina Educación Profesores. José Antonio Marina, considerado como un referente nacional en lo concerniente a la educación y al cual le han encargado la confección del Libro Blanco del Docente, quiere poner en marcha algunas renovaciones en el cuerpo de docentes para mejorar sus prestaciones y sobre todo, su compromiso. El filósofo y pedagogo aboga por excluir de la función docente a aquellos que no rindan y que no se muestren comprometidos.

Marina Educación Profesores. A DEBATE. las ideas propuestas por José Antonio Marina abrirán un clima de debate que bien direccionado, será positivo para evaluación del trabajo del docente en las aulas.

Marina quiere sacar de la ecuación educativa al ‘profesor solitario’ como le ha denominado. Es el docente que se sirve de la libertad que le otorga su cátedra y trabaja sin tener en cuenta la labor de sus compañeros, no se recicla, no se involucra en la vida del colegio y va un poco por su cuenta. El filósofo alza la voz contra el daño que provoca esta serie de actitudes tanto en los alumnos que lo sufren como en los docentes que lo comparten y permiten cada día.

Para más datos y puntos de reflexión sobre el asunto les dejamos dos enlaces sobre las palabras del autor en un periódico nacional de referencia como El País.

FUENTE ElPaís IMAGEN ElPaís