Teléfonos de contacto: 691 81 31 46 / 954001666 Información: correo@auladeocio.com
Neuroeducación. La idea de que el cerebro necesita emocionarse para aprender es una constante desde años en cualquier idea que haya sido catalogada como innovación educativa, y esta es una de las máximas de la Neuroeducación, que es la disciplina que estudia cómo aprende nuestro cerebro. El máximo referente de esta disciplina en España, Francisco Mora, defiende la cautela a la hora de poner en práctica esta idea, que sugiere muchos cambios en las metodologías tradicionales, como la reducciones de los tiempos de clase, que asegura, deben ser de menos de 50 minutos.

Neuroeducación. La idea de que el cerebro necesita emocionarse para aprender es una constante desde años en cualquier idea que haya sido catalogada como innovación educativa, y esta es una de las máximas de la Neuroeducación, que es la disciplina que estudia cómo aprende nuestro cerebro. El máximo referente de esta disciplina en España, Francisco Mora, defiende la cautela a la hora de poner en práctica esta idea, que sugiere muchos cambios en las metodologías tradicionales, como la reducciones de los tiempos de clase, que asegura, deben ser de menos de 50 minutos.

Como contextualización del asunto de la Innovación Educativa, no pasen por alto este magnífico vídeo, un repaso sucinto a la historia de la educación y a las nuevas necesidades educativas surgidas al calor de la evolución de nuestra sociedad:


Entiende la Neuroeducación, que con tiempos más prolongados en las sesiones educativas, el cerebro no mantiene la misma capacidad de concentración y que por lo tanto su actividad baja considerablemente a partir de esa cifra. Y se basan en un estudio en concreto, en 2010 en el Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT). Le pusieron durante una semana a un joven un sensor electrodérmico en la muñeca que servía para medir la actividad eléctrica del cerebro. Se descubrió que la atención del estudiante en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión, prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona.

Francisco Mora con su libro ‘Neuroeducación’ se afianzó como una de las voces autorizadas de este asunto, y desde aquí reproducimos una entrevista publicada en El País por su gran interés científico y divulgativo.

Pregunta: ¿Por qué es importante tener en cuenta los hallazgos de la neuroeducación para transformar la forma de aprender?

Respuesta: A nivel internacional hay mucho hambre por anclar en sólido lo que hasta ahora solo han sido opiniones, y ese interés se da especialmente en los profesores. Lo que hace la neuroeducación es trasladar la información de cómo funciona el cerebro a la mejora de los procesos de aprendizaje. Por ejemplo, conocer qué estimulos despiertan la atención, que después da paso a la emoción, ya que sin estos dos factores no se produce el aprendizaje. El cerebro humano no ha cambiado en los últimos 15.000 años; podríamos tener a un niño del paleolítico inferior en un colegio y el maestro no darse cuenta. La educación tampoco ha cambiado en los últimos 200 años y ya disponemos de algunas evidencias que hacen urgente esa transformación. Hay que rediseñar la forma de enseñar.

P: ¿Cuáles son las certezas que ya se pueden aplicar?

R: Una de ellas es la edad a la que se debe aprender a leer. Hoy sabemos que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, lo que lees a lo que dices, no terminan de conformar las conexiones sinápticas hasta los seis años. Si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están conformados, se podrá enseñar con látigo, con sacrificio, con sufrimiento, pero no de forma natural. Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que si se hace a los cuatro, igual se consigue pero con un enorme sufrimiento. Todo lo que es doloroso tiendes a escupirlo, no lo quieres, mientras que lo que es placentero tratas de repetirlo.

P: ¿Cuál es el principal cambio que debe afrontar el sistema educativo actual?

R: Hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Es necesario despertar la curiosidad, que es el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria. Se presta atención a aquello que sobresale. Estudios recientes muestran que la adquisición de conocimientos comparte sustratos neuronales con la búsqueda de agua, alimentos o sexo. Lo placentero. Por eso hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva.

P: ¿Qué estrategias puede utilizar el docente para despertar esa curiosidad?

R: Tiene que comenzar la clase con algún elemento provocador, una frase o una imagen que resulten chocantes. Romper el esquema y salir de la monotonía. Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga. La atención hay que evocarla con mecanismos que la psicología y la neurociencia empiezan a desentrañar. Métodos asociados a la recompensa, y no al castigo. Desde que somos mamíferos, hace más de 200 millones de años, la emoción es lo que nos mueve. Los elementos desconocidos, que nos extrañan, son los que abren la ventana de la atención, imprescindible para aprender.

P: Usted ha advertido en varias ocasiones de la necesidad de ser cautos ante las evidencias de la neuroeducación. ¿En qué punto se encuentra?

R: La neuroeducación no es como el método Montessori, no existe un decálogo que se pueda aplicar. No es todavía una disciplina académica con un cuerpo reglado de conocimientos. Necesitamos tiempo para seguir investigando porque lo que conocemos hoy en profundidad sobre el cerebro no es aplicable enteramente al día a día en el aula. Muchos científicos dicen que es muy pronto para llevar la neurociencia a las escuelas, primero porque los profesores no entienden de lo que les estás hablando y segundo porque no existe la suficiente literatura científica como para afirmar a qué edades es mejor aprender qué contenidos y cómo. Hay flashes de luz.

Neuroeducación. La idea de que el cerebro necesita emocionarse para aprender es una constante desde años en cualquier idea que haya sido catalogada como innovación educativa, y esta es una de las máximas de la Neuroeducación, que es la disciplina que estudia cómo aprende nuestro cerebro. El máximo referente de esta disciplina en España, Francisco Mora, defiende la cautela a la hora de poner en práctica esta idea, que sugiere muchos cambios en las metodologías tradicionales, como la reducciones de los tiempos de clase, que asegura, deben ser de menos de 50 minutos.

Neuroeducación. VOZ AUTORIZADA. Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia, en su despacho de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

P: ¿Podría contar alguno de los más recientes?

R: Nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un vídeo que plantee un tema distinto… Hace unas semanas la Universidad de Harvard me encargó diseñar un MOOC (curso online masivo y abierto) sobre Neurociencia. Tengo que concentrarlo todo en 10 minutos para que los alumnos absorban el 100% del contenido. Por ahí van a ir los tiros en el futuro.

P: En su libro Neuroeducación alerta sobre el peligro de los llamados neuromitos. ¿Cuáles son los más extendidos?

R: Existe mucha confusión y errores de interpretación de los hechos científicos, lo que llamamos neuromitos. Uno de los más extendidos es el de que solo se utiliza el 10% de las capacidades del cerebro. Todavía se venden programas informáticos basados en él y la gente confía en poder aumentar sus capacidades y su inteligencia por encima de sus propias limitaciones. Nada puede sustituir al lento y duro proceso del trabajo y la disciplina cuando se trata de aumentar las capacidades intelectuales. Además, el cerebro utiliza todos sus recursos cada vez que se enfrenta a la resolución de problemas, a procesos de aprendizaje o de memoria. Otro de los neuromitos es el que habla del cerebro derecho e izquierdo y de que habría que clasificar a los niños en función de cuál tienen más desarrollado. Al analizar las funciones de ambos hemisferios en el laboratorio, se ha visto que el hemisferio derecho es el creador y el izquierdo el analítico -el del lenguaje o las matemáticas-. Se ha extrapolado la idea de que hay niños con predominancia de cerebros derechos o izquierdos y se ha creado la idea equivocada, el mito, de que hay dos cerebros que trabajan de forma independiente, y que si no se hace esa separación a la hora de enseñar a los niños, se les perjudica. No existe dicha dicotomía, la transferencia de información entre ambos hemisferios es constante. Si se presentan talentos más cercanos a las matemáticas o al dibujo, no se refiere a los hemisferios, sino a la producción conjunta de ambos.

P: ¿Está influyendo la neuroeducación en otros aspectos de la enseñanza?

R: Hay un movimiento muy interesante que es el de la neuroarquitectura, que pretende crear colegios con formas innovadoras que generen bienestar mientras se aprende. La Academia de Neurociencias para el Estudio de la Arquitectura en Estados Unidos, ha reunido a arquitectos y neurocientíficos para concebir nuevos modos de construir. Nuevos edificios en los que, aún siendo importante su diseño arquitectónico, se contemple la luz, la temperatura o el ruido, que tanto influyen en el rendimiento mental.

Neuroeducación. F: ElPaís, ElPaís, EscuelaConCerebro, Wikipedia, PsicologíayMente V: Youtube I: ElPaís, PsicologíayMente

 

Las apuestas por las técnicas de Inteligencia Emocional en el aula comienzan a llegar a los colegios, promovidas por las AMPAS y por el mismo profesorado del centro. Estas técnicas, popularizadas por Daniel Goleman a través de su famoso best-seller mundial con el mismo nombre. Estas técnicas apuntan a la capacidad de sentir y el control sobre ella de manera que se pueda modificar con objeto de lograr mejores resultados académicos.

Las emociones constituyen el aspecto de mayor relevancia para facilitar los aprendizajes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Son un aspecto esencial en todo aprendizaje y cuando no se tienen en consideración, se está dejando pasar una buena oportunidad para educar de una forma globalizada e integral.

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES. Una infografía de dónde encajaría la inteligencia emocional en la teoría de la inteligencias múltiples de Gardner.

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES. Una infografía de dónde encajaría la inteligencia emocional en la teoría de la inteligencias múltiples de Gardner.

Muchos centros educativos recogen dentro de sus finalidades la importancia del desarrollo de la dimensión emocional del alumnado, o hacen referencia a su educación integral. Pero el reto consiste en la aplicación práctica de la Inteligencia Emocional en el aula. Hay que estar preparados para desarrollar actividades y una cultura que promueva el crecimiento emocional de los alumnos, de los docentes y en general, de toda la comunidad educativa. El profesorado también debe comprometerse a desarrollar su propia inteligencia emocional.

A continuación reproducimos el texto de un interesante artículo en Diario de Sevilla que recoge las primeras experiencias prácticas con la inteligencia emocional en algunos colegios de la provincia de Sevilla.

El CEIP Félix Rodríguez de la Fuente es uno de los 20 centros educativos del Bajo Guadalquivir que practican técnicas de inteligencia emocional. Pero, para ello, los profesores requieren una preparación previa. Según la directora del Centro de Enseñanza al Profesorado (CEP) de Lebrija, al que pertenece esta veintena de colegios, desde 2001 ya existen experiencias de este tipo. Sin embargo, hasta la aprobación del III Plan Andaluz de Formación Permanente del Profesorado, en julio de 2014, ninguna normativa recogía en Andalucía plenamente los programas de inteligencia emocional. Rosario Sánchez-Toscano, directora del CEP Lebrija, apunta que desde 2001 a 2009 se otorgaron 184 certificados, mientras que desde 2011 hasta la fecha, 1.357 profesores han obtenido el certificado.

La Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte de Sevilla anota que, durante elcurso 2014-2015, se impartirán en la provincia un total de 32 cursos de inteligencia emocional dirigidos a docentes.

El CEP Lebrija colabora con la empresa sevillana 4MAR en la formación del profesorado. Su fundador, Alberto Ortega, se inició en la inteligencia emocional hace más de cinco años con un claro propósito personal y social, convirtiéndose en coaching personal. Fue su antigua profesión como docente de Secundaria la que le hizo plantearse las posibilidades que la inteligencia emocional podría tener en la escuela. Tal como explica su hermano, Jesús Ortega, 4MAR forma a profesores de todo el país. En Sevilla, desde hace tres años trabajan con loscentros del Bajo del Guadalquivir, y, más recientemente, con los de Castilleja de la Cuesta y Valencina de la Concepción.

NUEVAS TÉCNICAS. Estas primeras experiencias tratarán de evaluar el éxito de la aplicación de las técnicas de la inteligencia emocional en el proceso educativo.

NUEVAS TÉCNICAS. Estas primeras experiencias tratarán de evaluar el éxito de la aplicación de las técnicas de la inteligencia emocional en el proceso educativo.

El nuevo programa se basa en reforzar la autoestima del alumno, en romper barreras y en enseñar al menor en creer en sus capacidades y habilidades. “Si queremos resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes. Ya ha quedado demostrado que castigar al alumno no sirve de nada”, apunta Rosario Sánchez-Toscano. “Existe una falta de valores, valores que antes se aprendían en casa y ya no”, completa el director del CEIP Félix Rodríguez de la Fuente. “Los profesores no somos culpables, pero podemos hacer algo diferente para cambiarlo”. Y, para ello, también involucran a los padres haciéndoles partícipes del programa a través de talleres y tutorías pedagógicas para que lo apliquen también en casa.

“El alumno reflexiona y se pregunta a sí mismo por qué va al colegio, cuál es su sueño”, explica Manuel Deco, director desde hace seis años del CEIP Félix Rodríguez de la Fuente, en Los Palacios y Villafranca. “El niño no ve el colegio como una obligación, sino como el medio, un apoyo, para conseguir su sueño”. Para ello, los alumnos de este centro dibujan “su visión”, sus retos, en una cartulina que luego colocan en su lugar de estudio “para que estén en contacto con esta imagen”.

Manuel Deco asegura que tiene datos objetivos que demuestran la eficacia del sistema: “El cambio de actitud es muy rápido. Las mejoras en las clasificaciones se aprecian, incluso, de un trimestre a otro”. El colegio palaciego aplica este sistema entre los alumnos de 3 a 12 años. En el caso de 5º y 6º de Primaria, aprovechan la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que aún mantienen (entre 45 y 90 minutos a la semana). En el resto de cursos se aplica en el día a día.

“Trabajamos con la importancia de adquirir compromisos y cumplir con tu palabra”, explica Deco. Así, si un alumno no realiza los deberes, la clase se reúne en asamblea y analiza la situación, los motivos de por qué no ha cumplido con su compromiso, disculpándose éste ante sus compañeros. Deco habla de precios y recompensas. Si el comportamiento no es el adecuado, el alumno tiene que pagar un precio, por ejemplo, el profesor puede reñirle. “Existen normas pero éstas no las impone una autoridad, sino que son fruto del consenso de todos los alumnos, un compromiso que todos asumen. El profesor es un mediador”, explica Jesús Ortega, de 4MAR.

En otras ocasiones, si el alumno le dice a su maestro que no sabe hacer algo (“respuesta víctima”), éste le entrega una tarjeta roja. Pero si afirma que lo va a intentar, recibe una tarjeta verde.

Al principio los recelos entre el profesorado eran patentes, como indica Manuel Moreno, recién jubilado. “Los últimos cuatro años han sido los más satisfactorios de toda mi vida profesional”, asegura. El maestro reconoce que sus alumnos han ganado en habilidades comunicativas y sociales, así como académicas. Moreno reconoce que la inteligencia emocional no sólo le ha servido en su vida profesional, sino también en la personal: “Tengo un hijo hiperactivo y ahora, después de 26 años, he aprendido a tratarlo”. Porque, como dice el profesor, “cuando un niño tiene un problema en clase, se tiende a considerarlo un caso perdido”. Pero ésta sólo es la punta del iceberg, hay que sumergirse para ver su tamaño real.

FUENTE RevistaDigital, DiarioDeSevilla, Psicodiagnosis, Wikipedia IMÁGENES Pedagoteca, Psicodiagnosis

Los grupos de Whatsapp del colegio, o mejor dicho su mal uso, siguen creando problemas educativos en el entorno escolar. El último ejemplo nos demuestra hasta que punto puede ser contraproducente para el desarrollo educativo del alumno. Un ejemplo real de una madre que se negó a preguntar los deberes de su hija por el grupo de la clase de la niña. Una madre que se niega a sobreproteger a su hija y que pone de relieve los problemas derivados de esta nueva herramienta tecnológica de mensajería instantánea que en este caso, atenta contra el desarrollo de la autonomía y la conducta responsable de los más jóvenes.

Un post en principio de rutina en el blog personal de una madre con su hija en edad escolar ha derivado en una noticia de actualidad que ha sido evocada incluso en la conocida cadena británica BBC, que debe servir para que los padres reflexionen sobre la finalidad de los grupos de Whatsapp del colegio. Hecho sobre el que ya hemos ahondado en otro post en este blog.

EL CRITERIO EN EL USO. La madre que se negó a ser la agenda de su hija por el grupo de wathsapp del colegio.

EL CRITERIO EN EL USO. Noelia López-Cheda, la madre que se negó a ser la agenda de su hija por el grupo de Wathsapp del colegio.

Noelia López-Cheda, ingeniera industrial de formación pero coach de profesión y apasionada por la educación, se rebeló una tarde ante las exigencias de su hija de 10 años de que mandara un ‘guasap’ a las madres de su clase para preguntar qué deberes tenía que hacer. Se le habían olvidado en clase. “Enma, cariño, no es mi responsabilidad que se te hayan olvidado los deberes. Es tuya; por lo tanto, mañana le dices a la profesora que se te olvidaron y que la próxima no se te olvidará”, le contestó. Enma protestó porque la profesora la iba a reñir y a poner mala nota, pero su madre creyó que ésta era la mejor forma de educar: no sobreprotegiendo a su hija y dejando que se equivocase para aprender de este error.

Todo se hubiera quedado ahí si López-Cheda no hubiera escrito esta anécdota en su blog personal. ‘Me niego a ser la agenda de mi hija’, tituló su post. Y al día siguiente, tenía más de 100.000 visitas, convirtiéndose en viral y superando en pocos días el millón de seguidores. “Me niego a ser la agenda de mi hija por el grupo del Whatsapp de madres, me niego a resolver en casa los problemas de los deberes, me niego a regresar al colegio y me niego a ser tan sobreprotectora que asuma la responsabilidad de ellos”, son algunas de las frases que han causado furor entre madres y educadores. Noelia se declara “asombrada” por la repercusión que ha tenido su artículo. Desde entonces, ha recibido diferentes solicitudes de colaboración y de trabajo y varias llamadas para entrevistarla.

“Estamos haciendo niños cómodos”, afirma con rotundidad esta experta en formación. “Es bueno que cometan errores, que prueben, que les salgan las cosas bien o mal, que se aburran…”, continúa. López-Cheda apuesta por fomentar en los más pequeños la capacidad de asombro y la curiosidad y trabajar con ellos su inteligencia emocional, lo cual implica autoestima, autocontrol, iniciativa, autoconfianza, empatía y relaciones sociales. Considera que “otra educación es posible” y propone como modelos la pedagogía Waldorf, Montessori, el sistema finlandés y las inteligencias múltiples de Gardner. Explica Noelia que uno de los errores que más cometen los padres es “no dejar a sus hijos ser lo que son”. A todos los niveles. Especifica que esto no implica no corregir, sino que implica respetar su propia naturaleza. “Intentamos que ellos lleven la vida que no hemos llevado nosotros y nos olvidamos de que son personas diferentes a nosotros, con diferentes motivaciones y diferentes deseos”, reivindica.

Encantada con la proliferación de libros sobre educación e incluso la creación de escuelas de padres, defiende no obstante que “aprendes a ser padre siéndolo”, por lo que invita a todos los progenitores a no agobiarse, puesto que “tenemos un instinto natural que nos ayuda a serlo y debemos dejarnos guiar por él. Todo resulta más fácil cuando lo hacemos así, cuando confiamos en nosotros como padres”. Y no, no piensen los lectores que esta bloguera se opone a los grupos de WhatsApp del colegio… aunque sí manifiesta que se deberían establecer las reglas ante el “otro uso” que se está haciendo de ellos: el de comentar todo tipo de cosas, sean importantes o no.

 FUENTE DiarioVasco, BBC IMAGEN DiarioVasco, ElPais