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Las apuestas por las técnicas de Inteligencia Emocional en el aula comienzan a llegar a los colegios, promovidas por las AMPAS y por el mismo profesorado del centro. Estas técnicas, popularizadas por Daniel Goleman a través de su famoso best-seller mundial con el mismo nombre. Estas técnicas apuntan a la capacidad de sentir y el control sobre ella de manera que se pueda modificar con objeto de lograr mejores resultados académicos.

Las emociones constituyen el aspecto de mayor relevancia para facilitar los aprendizajes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Son un aspecto esencial en todo aprendizaje y cuando no se tienen en consideración, se está dejando pasar una buena oportunidad para educar de una forma globalizada e integral.

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES. Una infografía de dónde encajaría la inteligencia emocional en la teoría de la inteligencias múltiples de Gardner.

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES. Una infografía de dónde encajaría la inteligencia emocional en la teoría de la inteligencias múltiples de Gardner.

Muchos centros educativos recogen dentro de sus finalidades la importancia del desarrollo de la dimensión emocional del alumnado, o hacen referencia a su educación integral. Pero el reto consiste en la aplicación práctica de la Inteligencia Emocional en el aula. Hay que estar preparados para desarrollar actividades y una cultura que promueva el crecimiento emocional de los alumnos, de los docentes y en general, de toda la comunidad educativa. El profesorado también debe comprometerse a desarrollar su propia inteligencia emocional.

A continuación reproducimos el texto de un interesante artículo en Diario de Sevilla que recoge las primeras experiencias prácticas con la inteligencia emocional en algunos colegios de la provincia de Sevilla.

El CEIP Félix Rodríguez de la Fuente es uno de los 20 centros educativos del Bajo Guadalquivir que practican técnicas de inteligencia emocional. Pero, para ello, los profesores requieren una preparación previa. Según la directora del Centro de Enseñanza al Profesorado (CEP) de Lebrija, al que pertenece esta veintena de colegios, desde 2001 ya existen experiencias de este tipo. Sin embargo, hasta la aprobación del III Plan Andaluz de Formación Permanente del Profesorado, en julio de 2014, ninguna normativa recogía en Andalucía plenamente los programas de inteligencia emocional. Rosario Sánchez-Toscano, directora del CEP Lebrija, apunta que desde 2001 a 2009 se otorgaron 184 certificados, mientras que desde 2011 hasta la fecha, 1.357 profesores han obtenido el certificado.

La Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte de Sevilla anota que, durante elcurso 2014-2015, se impartirán en la provincia un total de 32 cursos de inteligencia emocional dirigidos a docentes.

El CEP Lebrija colabora con la empresa sevillana 4MAR en la formación del profesorado. Su fundador, Alberto Ortega, se inició en la inteligencia emocional hace más de cinco años con un claro propósito personal y social, convirtiéndose en coaching personal. Fue su antigua profesión como docente de Secundaria la que le hizo plantearse las posibilidades que la inteligencia emocional podría tener en la escuela. Tal como explica su hermano, Jesús Ortega, 4MAR forma a profesores de todo el país. En Sevilla, desde hace tres años trabajan con loscentros del Bajo del Guadalquivir, y, más recientemente, con los de Castilleja de la Cuesta y Valencina de la Concepción.

NUEVAS TÉCNICAS. Estas primeras experiencias tratarán de evaluar el éxito de la aplicación de las técnicas de la inteligencia emocional en el proceso educativo.

NUEVAS TÉCNICAS. Estas primeras experiencias tratarán de evaluar el éxito de la aplicación de las técnicas de la inteligencia emocional en el proceso educativo.

El nuevo programa se basa en reforzar la autoestima del alumno, en romper barreras y en enseñar al menor en creer en sus capacidades y habilidades. “Si queremos resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes. Ya ha quedado demostrado que castigar al alumno no sirve de nada”, apunta Rosario Sánchez-Toscano. “Existe una falta de valores, valores que antes se aprendían en casa y ya no”, completa el director del CEIP Félix Rodríguez de la Fuente. “Los profesores no somos culpables, pero podemos hacer algo diferente para cambiarlo”. Y, para ello, también involucran a los padres haciéndoles partícipes del programa a través de talleres y tutorías pedagógicas para que lo apliquen también en casa.

“El alumno reflexiona y se pregunta a sí mismo por qué va al colegio, cuál es su sueño”, explica Manuel Deco, director desde hace seis años del CEIP Félix Rodríguez de la Fuente, en Los Palacios y Villafranca. “El niño no ve el colegio como una obligación, sino como el medio, un apoyo, para conseguir su sueño”. Para ello, los alumnos de este centro dibujan “su visión”, sus retos, en una cartulina que luego colocan en su lugar de estudio “para que estén en contacto con esta imagen”.

Manuel Deco asegura que tiene datos objetivos que demuestran la eficacia del sistema: “El cambio de actitud es muy rápido. Las mejoras en las clasificaciones se aprecian, incluso, de un trimestre a otro”. El colegio palaciego aplica este sistema entre los alumnos de 3 a 12 años. En el caso de 5º y 6º de Primaria, aprovechan la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que aún mantienen (entre 45 y 90 minutos a la semana). En el resto de cursos se aplica en el día a día.

“Trabajamos con la importancia de adquirir compromisos y cumplir con tu palabra”, explica Deco. Así, si un alumno no realiza los deberes, la clase se reúne en asamblea y analiza la situación, los motivos de por qué no ha cumplido con su compromiso, disculpándose éste ante sus compañeros. Deco habla de precios y recompensas. Si el comportamiento no es el adecuado, el alumno tiene que pagar un precio, por ejemplo, el profesor puede reñirle. “Existen normas pero éstas no las impone una autoridad, sino que son fruto del consenso de todos los alumnos, un compromiso que todos asumen. El profesor es un mediador”, explica Jesús Ortega, de 4MAR.

En otras ocasiones, si el alumno le dice a su maestro que no sabe hacer algo (“respuesta víctima”), éste le entrega una tarjeta roja. Pero si afirma que lo va a intentar, recibe una tarjeta verde.

Al principio los recelos entre el profesorado eran patentes, como indica Manuel Moreno, recién jubilado. “Los últimos cuatro años han sido los más satisfactorios de toda mi vida profesional”, asegura. El maestro reconoce que sus alumnos han ganado en habilidades comunicativas y sociales, así como académicas. Moreno reconoce que la inteligencia emocional no sólo le ha servido en su vida profesional, sino también en la personal: “Tengo un hijo hiperactivo y ahora, después de 26 años, he aprendido a tratarlo”. Porque, como dice el profesor, “cuando un niño tiene un problema en clase, se tiende a considerarlo un caso perdido”. Pero ésta sólo es la punta del iceberg, hay que sumergirse para ver su tamaño real.

FUENTE RevistaDigital, DiarioDeSevilla, Psicodiagnosis, Wikipedia IMÁGENES Pedagoteca, Psicodiagnosis

La curiosidad es un gran conductor del aprendizaje, y la ciencia en general, una materia muy propicia a sorprender a grandes y pequeños. Bajo esta premisa, la mejor manera de introducir a los más pequeños en el complicado mundo de la ciencia es a través de experimentos sencillos que despierten en los niños y jóvenes la curiosidad y el deseo de saber más. Esta es una guía de experimentos divertidos para hacer con los más pequeños. Son actividades sencillas, los materiales no son difíciles de conseguir y al estar pensados para edades menores, no comportan ningún riesgo serio.

ILUSTRADOS. Los experimentos están ilustrados y explicados.

ILUSTRADOS. Los experimentos están ilustrados y explicados.

Cada experimento en este manual de ciencia divertida es explicado paso a paso en su desarrollo y también dispone de apuntes técnicos para la explicación ante los pequeños del suceso presentado. Desde los más típicos relacionados con la electricidad estática o las propiedades del jabón, hasta alguno más complejo con tintes de color o la explicación del Principio de Arquímedes, están recogidos en esta colección, que ilustra con gráficos e infografías cada uno de los experimentos, con el que disfrutarán niños desde los 6 a los 12 años aproximadamente.

Puedes descargarte el pdf de ciencia divertida aquí.

 

FUENTE educacioninicial, profesorenlinea IMÁGENES educacioninicial, colexionlourdes

Mi hijo pide un móvil. Una duda revolotea la cabeza de los padres con hijos adolescentes, nadie sabe a qué edad se le puede dar o no un móvil a un niño. En los corrillos de estos padres la pregunta más escuchada entre unos y otros es “Mi hijo me está pidiendo un móvil, ¿qué hago, se lo doy?”. Y como siempre en esto de la llegada de nuevas tecnologías, solo el paso del tiempo concretará la respuesta. Pero en ella ya no será tan importante la cifra de la edad, como la intención de uso que tengamos pensada para evitar consecuencias indeseadas.

En los colegios esta realidad es evidente, y en el Colegio San Francisco de Paula de Sevilla entienden que los ámbitos escolares y familiares deben ir de la mano para abordar un tema tan delicado, como todos en los que está implicada la educación de los más jovenes, y con tantas aristas como este. En principio han enviado una serie de consejos sobre el asunto a los padres de sus alumnos para dar una serie de pautas o recomendaciones ante esta situación.

Como en muchos ámbitos, una solución conjunta de ambos ámbitos crearán una respuesta mucho más fiable y contextualizada a este problema tan novedoso que la evolución tecnológica ha hecho llegar a nuestras aulas y hogares. A priori, la fórmula tampoco es difícil, restringir los usos que más expongan su intimidad y más banales y potenciar su uso como herramienta educativa, que sin duda el potencial no es poca cosa.

Empiezan a surgir iniciativas particulares que se van conociendo poco a poco y que empiezan a aportar la primeras vías de discusión, como el de una madre que hizo un contrato que el adolescente debía cumplir si quería tener el dispositivo móvil. 18 puntos que el hijo debía cumplir para seguir teniendo acceso a su móvil que abarcan desde el ser educado contestando las llamadas, como una restricción de horario y la imposibilidad de llevarlo al centro educativo. La madre relata un año después de la puesta en práctica las evoluciones y el resultado positivo, no sin mucho esfuerzo y tener que reiniciar la operación más de una vez. Mas datos sobre este asunto aquí.

DECIDIDA. Janell Burley Hofmann, consciente de que el uso de esta herramienta tecnológica exige responsabilidad y que existen unos riesgos, exigió a su hijo firmar un contrato para tener su preciado iPhone.

Conocer el mundo digital donde se desenvuelven tus hijos también es un punto a favor, pues tendrás más credibilidad ante ellos si se dan cuenta de que sabes por donde se mueven. Para ellos es bueno estar al día de los cambios constantes que se producen sobre todo en las redes sociales donde se mueven, como en este artículo de Periodista Digital, donde te dan las claves de las tendencias en el mundo adolescente de las redes sociales.

En esta oportuna iniciativa del colegio sevillano, proporcionan a los padres algunas reflexiones sobre como introducir paulatinamente este elemento en la vida del adolescente, como regular su uso, los riesgos que se corren… y otro punto muy importante, predicar con el ejemplo, pues poca credibilidad tendrá el adulto que prohíba a su hijo las mismas cosas que después él hace a diario frente a él.

Cada vez son más los niños con dispositivos móviles propios y cada vez es más temprana la edad de acceso a estos dispositivos. Según un estudio publicado por Common Sense Media a finales de 2013, el 72% de los niños estadounidense menores de ocho años ha utilizado alguna vez un smartphone o tablet. Otro estudio, este de ámbito nacional, de la asociación Protégeles, de enero de 2014, puso de manifiesto que el 30% de los niños españoles de 10 años tienen móvil propio. En nuestro medio, la experiencia es que la presión social por tener un dispositivo móvil propio se acrecienta enormemente en el tránsito de Primaria a Secundaria, y no ignoramos que en algunos grupos de Whatsapp de padres de alumnos la gran pregunta de estas Navidades ha sido: mi hijo me está pidiendo un móvil, ¿el vuestro lo tiene?, ¿qué pensáis que debo hacer? La pregunta nos ha llegado también de distintas formas y en muchas ocasiones al Servicio de Orientación del Colegio, y estas son las recomendaciones que podemos ofrecer al respecto de tan controvertido asunto.

La importancia del uso. Como con cualquier tecnología, lo importante es el uso que se haga de ella. Depende del uso que se haga, un dispositivo móvil puede ir a favor o en contra del desarrollo personal de todos nosotros, incluidos por supuesto también los adultos, pero de forma especial de los niños. De forma que en relación con los dispositivos móviles, podríamos decir que sí a la tecnología, sí al conocimiento, sí a compartir con otras personas, pero no a dejar de tratar con empatía a otras personas, y no al descontrol del uso del tiempo y del tipo de tareas.

Ser muy conscientes de los riesgos. Partiendo de la base de que lo importante es el uso, tenemos que ser muy conscientes de los riesgos que los dispositivos móviles entrañan para los niños, riesgos como estar siempre pendiente de su smartphone, no estudiar o incumplir las tareas diarias, usar el móvil en clase, u otros peores como ser víctima de ciberbullying, colgar imágenes comprometidas en redes sociales o contactar con desconocidos…

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ATENTOS A LOS RIESGOS. Conocer los riesgos que implica el uso del móvil en adolescentes lleva a controlar mejor el uso.

Cuanto más se retrase, mejor. En el cambio de Primaria a Secundaria es frecuente que los hijos clamen por un smartphone, alegando que todos en su clase ya tienen uno y que se quedarán sin poder participar en los grupos digitales en los que compañeros intercambian mensajes. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que a estas edades los niños están desarrollándose como personas, emocionalmente están inmaduros y, si son adolescentes, su estabilidad está en constante riesgo de tambalearse, pudiéndose convertir el teléfono en una fuente negativa para su desarrollo personal, pudiéndole crear ansiedad, inseguridad y obsesión por cuestiones que sobrepasen la capacidad de acción de los educadores, tanto en casa como en los centros escolares.

No pasa nada por ser el único de tu clase. Sucumbir al móvil por la presión social (la de otros padres o la de los compañeros de nuestros hijos) no es una buena idea. Si así lo hacemos enseñamos a nuestros hijos a que deben tomar las decisiones que son más comunes en su entorno social, sin una reflexión previa individual de si es realmente lo que ellos quieren hacer. No pasa nada por ser el único de la clase que no lleva móvil, sobre todo cuando la única motivación para llevarlo es que todos los llevan

Uso restringido. Cuando los hijos empiezan a tener un móvil, es conveniente fijarle reglas y pautas de uso, y lo mejor es que lo usen sólo los fines de semanas en un horario controlado y restringido.

No en la cama. Nunca. Aunque digan que están esperando un mensaje urgente, porque les crea ansiedad y puede hasta que el mensaje no llegue, sin llegar a dormir con la tranquilidad necesaria.

Saber apagar el móvil. Concienciarles de que debe estar apagado o en silencio en lugares determinados, como clase, biblioteca, reuniones…

Predicar con el ejemplo, básico. En esto como en todo, sobre todo se educa con el ejemplo. Por ello, cuando llegamos a casa, debemos dejar de lado el móvil y sólo usarlo en caso de necesidad y urgencia. Si nos ven ‘wasapeando’ de forma compulsiva, eso es exactamente lo que harán ellos.

Anda, llevaros la tablet, a ver si nos dejáis cenar tranquilos. Particularmente debemos preguntarnos por el uso cada vez más frecuente que hacemos de los dispositivos móviles para que entretengan a nuestros hijos en algunas situaciones, uso que además suele marcar el primer acceso de los niños a esta tecnología. En este sentido, podemos manifestar que cada vez que entregamos un móvil a un niño para que se entretenga, mientras nosotros cenamos o charlamos con nuestros amigos, estamos privándole la oportunidad de que se auto controle, se socialice y aprenda a ser un adulto.

FUENTES SanFdePweb, EuropaPress IMÁGENES abc, PeriodistaDigital, ElPaís